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Lo que el fuego nos deja

Publicado por 26 septiembre 2011 | Por : marianacremona | Categorias : Eco-blog, Medio ambiente | 0 Comentarios

Los incendios en Córdoba han provocado que 62.000 hectáreas se quemaran en 9 días. El fuego consumió hasta ahora una superficie equivalente a 30.000 estadios de fútbol o sea 140 canchas de fútbol por hora. ¿Te imaginás?

 

¿Qué significa esto?

 

La resistencia ambiental es la capacidad que tiene un lugar para soportar crisis naturales y de origen humano como el cambio climático global. Cuanto más ambiente nativo tiene una provincia mayor su resistencia. En Córdoba esa superficie sigue disminuyendo. Queda menos del 5% de bosque nativo, los desmontes continúan –solamente entre 1998 y 2002 se desmontó un equivalente a casi 3 estadios de fútbol por hora- y los fuegos agregan cada año mayor destrucción. Por lo tanto Córdoba tiene la mas baja resistencia ambiental de su historia.

No se queman árboles, se queman ecosistemas enteros

Un bosque, arbustal o pastizal de altura no tienen solamente árboles, reptiles, aves y mamíferos, sino un complejo entramado de seres vivos. En un metro cuadrado de suelo y hasta los 30 centímetros de profundidad pueden vivir unos 1.500 millones de protozoarios (microorganismos), 120 millones de nematodos (gusanos), 440.000 colémbolos (insectos), 400.000 ácaros, 3.000 ciempiés y milpiés, 500 hormigas y muchas poblaciones de organismos. El fuego los golpea duramente. Sin la vegetación nativa y con la biodiversidad muy afectada el ambiente deja de fabricar suelo.

¿Para qué sirve la “fábrica de suelos”?

Desde hace miles de años los principales ríos de Córdoba obtienen su agua de las serranías. Antes de que comenzaran los incendios y desmontes a gran escala, el buen funcionamiento del ecosistema nativo garantizaba la provisión de agua, incluso en inviernos de años muy secos.

Cuando las sierras están en condiciones ecológicas óptimas y tienen su biodiversidad intacta, la vegetación intercepta las gotas de las lluvias de verano, impidiendo que golpeen el suelo y lo deterioren. El agua circula entonces por las hojas y tallos de las plantas, y alcanza el suelo, donde su permeabilidad facilita la infiltración. Esta “esponja blanda” funciona bien mientras tenga vegetación nativa, ya sea un bosque de coco y molle, un matorral de romerillos o un pastizal de altura. El agua infiltrada penetra luego en las rocas subyacentes, muy fracturadas y se mueve lentamente hasta volcarse como vertiente. Esta ‘esponja rígida’, rocosa, hace más lento el flujo de agua y permite que aún en temporadas más secas, como el invierno, las vertientes sigan descargando agua. Las sierras en buen funcionamiento impiden que toda el agua de lluvia del verano corra por la superficie. Los ríos tienen entonces agua todo el año.

Cuando las sierras son incendiadas y se destruye su vegetación las gotas de lluvia alcanzan el suelo y lo disgregan. Queda sometido entonces a los efectos erosivos del agua y del viento y a la insolación que evapora la escasa humedad remanente. Los suelos desmontados, quemados, insolados y golpeados por la lluvia se vuelven impermeables. La impermeabilidad de lo suelos facilita la circulación del agua en superficie. La fuerte pendiente de las sierras hace que el agua corra con violencia y arrastre consigo suelo y organismos vivos. Como la “esponja blanda” del suelo no funciona, el agua deja de llegar a la “esponja dura” de las rocas y las vertientes desprovistas de su fuente de alimentación merman el caudal o se secan. En verano la mayor parte del agua de lluvia alimenta los cursos de agua, que tienen crecientes cada vez más violentas.

Un ejemplo de esto es lo que sucede en Río Ceballos. En los incendios de septiembre de este año se quemó más del 75% de la Reserva Hídrica la Quebrada , una cuenca hídrica clave para las Sierras Chicas. Los fuegos produjeron una inmediata bajante del caudal de agua que traen los arroyos al lago. En los días siguientes al incendio se pudo observar una reducción del 12% en el caudal.

¿Que podemos que hacer?

-La solución consiste en cuidar los ambientes serranos productores de agua y hacer un uso medido y responsable del recurso.

-No más desmontes, mayor prevención para evitar incendios e implementar planes de reconstrucción del ecosistema incendiado, combinando la reforestación con especies nativas, la clausura de ambientes en recuperación, la restricción de la ganadería en zonas quemadas y la protección de corredores que unan ambientes quemados y ambientes nativos intactos Córdoba

-Los árboles quemados, para volver a ser lo que fueron, demandarán entre 10 y 40 años, según tamaño y especie.

-Cada uno de nosotros puede contribuir a la reforestación de las zonas serranas afectadas. Sumarse y colaborar con organizaciones que ya lo están haciendo es poner nuestro granito de arena para la construcción hoy de un futuro mejor.

Datos de contacto para que te puedas sumar

- Fundación ACUDE: Programa Educar Forestando, 0351 4553983 www.fundacionacude.org

-Asociación Civil Los Manantiales en Río Ceballos, una brigada de voluntarios vecinos de Los Manantiales consiguió con mucho esfuerzo salvar más del 70 por ciento de una reserva de 1.100 hectáreas que protege la Cascada de Los Hornillos. Contacto: onglosmanantiales@gmail.com, en Facebook Asociación Civil Los Manantiales, teléfono (03543) 155-77464.

-Foro Ambiental Córdoba: www.foroambientalcba.org.ar

Acerca de marianacremona

Soy Mariana Cremona, “Marian” para mis compañeros de trabajo, amigos y familia. Tengo 36 años y desde hace tiempo me motiva cómo hacer de este mundo un espacio mejor para todos. Formo parte de Emprendimientos Sustentables y disfruto con Almachen. Me interesan especialmente los temas ambientales e intento hacer mi pequeño aporte cotidiano al medioambiente con el uso de transporte público para ir a trabajar, la reutilización de papel en la oficina y nuevos hábitos que voy incorporando con el tiempo.

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