Plaza de todos
En enero tuve la oportunidad de visitar por segunda vez la encantadora provincia de Mendoza. Su capital se caracteriza por sus acequias, la limpieza de sus calles y sus plazas. Con sólo caminar unas cuadras uno va descubriendo un sinfín de pequeños parques prolijamente cuidados: el pasto corto, variedad de flores por aquí y por allá, y los juegos para niños bien mantenidos.
Una tarde calurosa, estaba sentada leyendo bajo un árbol en una de estas plazas mendocinas cuyo nombre no recuerdo, cuando al levantar la vista me llamó la atención un señor mayor que arreglaba las flores de un cantero cercano. No vestía uniforme de trabajo pero sí cargaba con una antigua caja de herramientas. Lo miré largo rato mientras realizaba su tarea con mucho empeño y delicadeza. Unos minutos más tarde se acercaron dos señoras de mediana edad que parecían vecinas del barrio, saludaron al señor y se sumaron a su tarea. Al oír su conversación entendí lo que estaba sucediendo: se trataba de un grupo de vecinos que se reunían semanalmente para cuidar de su plaza.
Cuando regresé a Buenos Aires me puse a investigar este tema. Para mi sorpresa descubrí que existen distintos grupos de vecinos en nuestro país que se unen para rescatar o cuidar alguna plaza abandonada del barrio. Como Don Gaitán, guardián de “La Peñaloza” en San Telmo, la ciudad de Buenos Aires, Susana y amigos que protegen la “Plazoleta de los Abuelos” en la provincia de Catamarca o “Los Amigos de la plaza Constituyentes” en Rosario.
Estas experiencias me animaron a buscar una plaza cercana a mi casa donde poder realizar y estimular a otros a compartir esta valiosa tarea. Y en eso estoy. Te invito también a vos a formar tu propio grupo y empezar a cuidar de ese espacio verde que suele ser el punto de encuentro del barrio. Si vivís en ciudad de Buenos Aires, te cuento que no sólo las empresas pueden apadrinar una plaza sino que también es posible hacerlo individualmente a través de un programa de padrinazgos. Y si estás en el interior también podés crear tu propio grupo a través de facebook o de idealistas.org y así invitar a vecinos y amigos a sumarse a la causa.




Comentarios
Ana Florit
22 febrero 2010 a las 20:09Gracias Mariana por esta nota. En mis vacaciones leí el libro “Cómo cambiar el mundo” de David Bornstein, que cuenta sobre algunos de los emprendedores sociales elegidos por la ONG Ashoka. Un libro muy inspirador, que me dejó pensando que hago yo, desde mi pequeño lugar, para cambiar el mundo. Y sin duda, esto que relatás es una muestra de que con poco, se puede hacer mucho, y que cada uno tiene que buscar ese rinconcito del mundo que te necesita.
marianacremona
24 febrero 2010 a las 16:12Gracias Ana por tu recomendación. También leí el libro y me gustó mucho. Te sugiero también leer alguno de los libros de Yunus que son muy inspiradores. Podás encontrar su bibliografía en http://es.wikipedia.org/wiki/Muhammad_Yunus
Tere
25 febrero 2010 a las 17:03Muy buen post! muy interesante, que bueno que sucedan este tipo de cosas en todo el país. La verdad no me imaginé que en Bs. As. ocurriera este tipo de contribuciones, ojalá crezca este tipo de ayuda!
marianacremona
1 marzo 2010 a las 14:16Gracias Tere por tu comentario. Te invito a implementarlo en tu barrio. Saludos! Mariana.